Muchos investigadores proponen que los seres humanos experimentan una atracción instintiva hacia todo aquello que los conecte con la naturaleza, la que se conoce como “biofilia”. Estudios recientes han demostrado que, tal como la percepción de entornos naturales despierta respuestas fisiológicas positivas en las personas, también la presencia de materiales naturales en obras tiende a generar sensaciones de bienestar entre quienes los ocupan, asociándose incluso a menores niveles de estrés y mayor productividad.

La madera, como ningún otro material de construcción, destaca por este atributo. Tanto los diseñadores y arquitectos como los usuarios que la prefieren, aseguran que confiere a los espacios una belleza y calidez sin igual, además de transmitir una sensación de confort, tranquilidad y bienestar que puede mejorar la calidad de vida de sus ocupantes. Estas cualidades pueden traer beneficios sustanciales en la construcción de viviendas, recintos hospitalarios, educacionales y de oficinas.