Debido
a su porosidad, la madera posee una baja conductividad térmica, lo que la
convierte en un excelente aislante. Combinada con otros materiales, como el
fieltro y lana de vidrio, una construcción de madera puede satisfacer los
requerimientos de aislación térmica de una vivienda incluso en climas extremos.

Las
cavidades presentes en su estructura celular permiten a la madera aislar el
calor hasta seis veces más que el ladrillo, quince veces más que el hormigón y
400 veces más que el acero.